miércoles, 29 de mayo de 2013

La vacuna


Antes que nada no podemos olvidar que la vacunación no debe sustituir a las revisiones ginecológicas. Hay que tener en cuenta que la vacuna no protege contra el 100% de los virus del papiloma humano ni contra otras enfermedades de trasmisión sexual. 

La vacunación protege a una persona de la infección futura por los tipos de alto riesgo de HPV que pueden conducir al cáncer. No es una vacuna contra el cáncer en sí mismo. Una persona recibe una serie de tres vacunas durante un periodo de 6 meses. Los profesionales de atención médica inyectan estas partículas similares a los virus en el tejido muscular. Una vez dentro de la persona, estas partículas activan una respuesta inmune fuerte, de tal manera que el cuerpo de la persona vacunada elabora y acumula anticuerpos que pueden reconocer y atacar a la proteína L1 en la superficie de los virus HPV.

Tras la vacunación, una mujer aún debe realizarse las pruebas de Papanicolaou de rutina u otra prueba aprobada de detección del cáncer cervical. Aunque la vacuna contra el HPV previene la infección por los tipos dominantes de HPV, los cuales son responsables de un 70 por ciento de los casos de cáncer cervical, no previene la infección por la mayoría de los otros tipos que también pueden causar cáncer cervical. Una prueba de Papanicolaou puede detectar el crecimiento cervical anormal sin importar el tipo de HPV que causó la lesión.


Actualmente las vacunas disponibles en España son:

Gardasil

Es una vacuna tetravalente, contiene cuatro serotipos: HPV 6 / 11 / 16 / 18. Cabe destacar que dos de ellos (el 6 y el 11) no son virus oncogénicos, son virus productores de condilomas y verrugas genitales.

· Vía : IM

· Administración: 0,2,6 meses

· Previene:

-Lesiones preneoplásicas ( HSIL y LSIL)

-Cáncer de Cérvix

-Cáncer anal, vulvar y vaginal

-Condilomas/ verrugas genitales

· Distribuido por: Gardasil ®, Merck Reaserch Laboratories






Cervarix

Es una vacuna bivalente, cocntiene los serotipos HPV 16/ 18.

· Vía IM

· Administración: 0,1,6 meses

· Previene:

-Lesiones preneoplásicas ( HSIL y LSIL)

-Cáncer de Cérvix

-Cáncer anal , vulvar y vaginal

· Distribuido por: Cervarix ®, GlaxoSmithKline





La vacuna puede presentar algunos efectos secundarios no deseados como son:  
molestias locales en el lugar de inyección (dolor, hinchazón, rubor, prurito) y/o un ligero síndrome seudo­gripal (cefalea, cansancio, febrícula), siempre leves y de corta duración. Estas reacciones adversas son las habituales después de la administración de cualquier vacuna.

La implantación de una campaña vacunal con la inclusión de la vacuna del VPH en el calendario vacunal ha creado una gran controversia en la comunidad científica y una gran repercusión a nivel de la opinión pública.

Básicamente, la relación coste-beneficio no queda muy clara, ya que existe un alto precio de las dosis y existen dudas de que se prevengan un número sanitariamente razonable de muertes de cáncer de cérvix, comparándolo con las actuales prácticas preventivas. : “Prevenir una sola muerte por cáncer de cérvix dentro de 30 años habrá costado ocho millones de euros.”

También se han planteado objeciones razonables relacionadas con la duración de inmunogenicidad (aún no se sabe si serán necesarias dosis de recuerdo o no), y sobre el comportamiento de los serotipos no incluidos en la vacuna.

Por último, el no conocer todos los posibles efectos secundarios ya que se trata de una vacuna reciente lleva al rechazo a un sector de la población.


ARTÍCULOS RELACIONADOS:
http://elpais.com/diario/2009/02/17/salud/1234825202_850215.html


http://elpais.com/diario/2007/11/06/salud/1194303609_850215.html

Factores de Riesgo para la progresión a CIN



La presencia del VPH es una condición necesaria para que se desarrolle un cáncer de cérvix, pero eso no significa que no existan otros factores que colaboren a que el virus no se resuelva espontáneamente o a que la enfermedad avance de forma progresiva produciéndose la lesión premaligna, conocida como CIN y posteriormente el cáncer. Estos factores son:

o Anticoncepción hormonal oral: Cuando se consumen durante cinco años o más, aunque el riesgo tiende a desaparecer en los 5 años siguientes a la interrupción del consumo. 
 











o Paridad: Cuando se tienen más de 5 embarazos a término. Este factor junto con el anterior, sugieren una asociación positiva entre VPH y esteroides, lo que significa que, juntos, aumentan el riesgo de padecer cáncer de cérvix.

o Tabaquismo: Se han aislado sustancias carcinogénicas presentes en el tabaco en el moco cervical. Aunque no se conoce bien la dinámica de la interacción, es posible que estas sustancias colaboren a que el virus no se resuelva expontáneamente. 

 


o Edad de la primera relación sexual: Es un conocido factor de riesgo. La prevalencia de VPH más alta comprende las edades inmediatas al inicio de las relaciones, y responde a los patrones de comportamiento sexual de la comunidad. En grupos de edad de 15 a 25 años, si tienen compañeros sexuales distintos, llega a tener prevalencias del 30-40%. Después de este pico, le sigue una disminución muy marcada, estabilizándose en edades de 25 a 40 años en un 3-10%, interpretándose esta cifra como una medida indirecta del número de mujeres portadoras crónicas de la infección viral, y por tanto, del grupo de alto riesgo para progresión neoplásica. En algunas poblaciones se ha observado un segundo pico de prevalencia en mujeres postmenopáusicas, postulándose que fuera el reflejo de una reactivación de una infección latente y que se asociaría a la reducción fisiológica de la inmunidad natural con la edad.

o Coinfecciones: La infección por Chlamydia trachomatis parece ser un cofactor que actúa por inducción de inflamación crónica y metabolitos mutagénicos. El Herpes simple tipo 2 también parece actuar como cofactor, con una evidencia algo más dudosa.

o Deficiencias nutricionales y bajos niveles de antioxidantes son otros factores propuestos.

o Conducta sexual de la población: El contagio por el virus se produce piel a piel. Los lugares más susceptibles de invasión viral son aquellos donde se producen procesos de rápida replicación y diferenciación celular, como la zona de transicion escamocolumnar del cérvix (más activa aún en mujeres jóvenes) y la línea pectínea anal, desarrollando displasias y neoplasias en estas localizaciones. El preservativo, se ha comprobado que es un factor protector, pero no de forma total, para el contagio y adquisición de lesiones precursoras. Parece que la circuncisión masculina también es un factor protector.

o Estado inmunológico alterado.

Especial consideración merece el papel del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), como muestran los estudios en los que se detectó que en mujeres VIH positivas el riesgo de infección por VPH de alto y bajo riesgo sería de entre 1,8 y 2,7 veces superior con una persistencia 1, 9 veces mayor.
 



miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Cómo prevenimos el Cáncer de Cérvix?


A la hora de prevenir el cáncer de cérvix, debemos hablar de 2 tipos de prevenciones:


1º.- Aquella que evita que nos infectemos con el VPH.


 Para ello se deben evitar principalmente las prácticas sexuales de riesgo y concienciarse en el uso de métodos anticonceptivos de barrera (el preservativo) y un hábito sexual saludable, pues el uso correcto disminuye el contagio durante el coito. Pero no en otras conductas que permitan el contacto piel-piel. Al igual que en el resto de enfermedades de transmisión sexual se incrementa la posibilidad de contagiarse según el número de compañeros sexuales, la precocidad sexual y  con el contacto con un varón de alto riesgo.
 


Complementariamente, la vacuna del VPH ayuda a evitar el contagio por este virus, en concreto ciertos serotipos de alto riesgo, pero no todos. Ésta se oferta actualmente a los 14 años en el calendario vacunal, pero también es posible adquirirla en la farmacia con prescripción médica.

2º.- Aquella que evita que el CIN se cronifique y progrese a cáncer.

Consiste en detectar precozmente el CIN y así tratarlo a tiempo evitando la progresión a cáncer. El modo de hacerlo es gracias a la realización de programas de cribado que detecten el cáncer en estadíos iniciales en aquellos grupos de mujeres que tengan un mayor riesgo de padecer la enfermedad. Se lleva a cabo a través de una simple prueba llamada citología (test de Papanicolau) regularmente en la población femenina activa sexualmente.

¿A quién van dirigidas las citologías?

Están dirigidas a mujeres de edad comprendida entre los 18 -65 años.
Se recomienda realizarse una citología anual, una vez hayan pasado 3 años desde la primera relación sexual.
Si durante dos años las citologías tienen resultados negativos y se tiene pareja estable pueden comenzar a hacerse citologías cada tres años.
A los 65 años se dejan de realizar si ha habido dos citologías normales.